José K
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27 de julio de 2015.- Periodistas de la Ciudad de México me preguntaban si la violencia no se acabará nunca en Michoacán. Lo único que se me ocurrió decir es que el trabajo inconcluso de las autoridades de seguridad no sólo genera  duda, zozobra, desarticulación social, sino también regeneración de los grupos delictivos y venganza.

 

Muchos analistas coinciden en que no es momento de desarticular a los grupos de defensa, por el contrario, deben fortalecerlos y buscar su institucionalización a través de su incorporación a las policías locales. Es evidente que la delincuencia organizada no termina con la detención de algunos de sus líderes, hay decenas que esperan la oportunidad para convertirse en líderes y personajes de este submundo que gira en torno a las armas y violencia.

 

Esta madrugada en la cabecera municipal de Arteaga, un grupo armado ejecutó a un  ex integrante del grupo de autodefensa de esa población y de quien se pensaba era elemento de la Fuerza Rural. Los agresores dejaron un mensaje en el que se advertía: “Esto le va  a pasar a todos los comunitarios. Venimos por todos ustedes”. En tanto, en dos poblaciones de Parácuaro, varios desconocidos balearon cuatro domicilios, informaron fuentes de la Procuraduría estatal.

 

En un comunicado de prensa, la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán informó: Antonio Sánchez Morales “nunca formó parte de esta Secretaría, ya que al iniciar los procedimientos de reclutamiento  esta persona no acreditó los exámenes respectivos de control y confianza. Es decir, no logró en ningún momento su ingreso a las filas de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado”.

 

Tampoco es la primera vez que esta dependencia estatal se deslinda de personas que se incorporaron, de palabra, a la Secretaría de Seguridad Pública, pero cuando algo salía a relucir, los funcionarios se han deslindado.

 

Más allá de lo que ha representado para muchos autodefensas contar con un empleo digno como policías, en estos momentos de reorganización muchos ex autodefensas están en riesgo porque “los templarios”, por desmantelados que estén poseen una fuerza enorme, sin contar que otros cárteles como el de Jalisco quieren ocupar las plazas que hay en la entidad y que son muy disputadas, porque hay sectores productivos que sin duda son buena fuente de financiamiento para la delincuencia organizada.

 

No tiene caso vivir engañados, porque esa ha sido la razón que durante décadas gobiernos enteros creyeron que todo estaba bien, y sólo cuando se vieron rebasados consideraron que debería hacerse algo, pero no es nada para lo que falta. Nada más hay que ver.

 

 

 

El autor es reportero y analista político. Egresado de la UNAM