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Ignacio Ramírez/Quadratín Debate

Morelia, Mich., 14 de agosto, 2018.- “En un extremo de la barraca el hombre fuma, su rostro en el espejo, el humo al fondo del cristal. La luz se apaga, y él ya no siente el humo y en las tinieblas nada se refleja. El hombre está cubierto de sudor. La noche es densa y árida, El aire se ha detenido en la barraca. Sólo hay silencio en la feria ambulante”. (José Emilio Pacheco, “Viento distante”).

José Emilio es todo un referente de la literatura mexicana del siglo pasado. Un verdadero maestro para las nuevas generaciones. Admirado y con mucha estimación por parte de sus alumnos y amigos. Nació en junio de 1939 y falleció en enero de 2014. Cómo olvidar sus poemas y su prosa: “no somos ciudadanos de este mundo sino pasajeros en tránsito por la tierra prodigiosa e intolerable”.

Hay escritores que sin duda son reconocidos por su capacidad artística y excelencia en la literatura. Pero hay otros que además cuentan con la simpatía de estudiantes, aprendices del mundo de las letras, e incluso algunos con trayectoria que están siempre cerca de  excelentes maestros como José Emilio Pacheco.   Tiene más de dos años y medio que falleció el poeta y narrador mexicano José Emilio Pacheco.

Tenía 74 años cuando se fue. Su hija Laura comentó: “Hizo lo que hacía todas las noches. Se acostó a dormir y ya no despertó. Eso es todo”.   José Emilio escribió casi mil cuartillas de literatura, En 1969 publicó “No me preguntes cómo pasa el tiempo” y en 1981 la novela corta “Batallas en el desierto”, esta última fue llevada al cine con el título de “Mariana, Mariana”.

 Además de una cantidad enorme de poesía.   “El viento distante” es uno de los 14 relatos que aparecen en la editorial Era, publicada su primera edición en 1963. Es la historia de una un par de adolescentes que se acercan a una feria de barrio, donde tradicionalmente había una barraca donde un hombre presentaba a una tortuga, araña o cualquier otro animal con cabeza de niño a través de un juego óptico. La sorpresa del cuento es que era algo real.

José Emilio Pacheco fue maestro de literatura de estudiantes y aspirantes a escritor en las décadas de los 80 y 90. Casi nunca estuvo frente al aula, pero desde sus libros, talleres literarios y participaciones en diferentes universidades trasmitía empuje, conocimiento, pero sobre todo amor a las letras que motivó a muchos que ahora se dedican a escribir.

“Si la carne es hierba y nace para ser cortada, soy a tu cuerpo lo que el árbol a la pradera: no invulnerable, tampoco perdurable; sí material más empecinado o resistente”. (Prosa de la calavera, del libro “Fin de siglo”.