Ernesto Martínez Elorriaga
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Ernesto Martínez Elorriaga/Quadratín Debate

 

Morelia, Mich. 12 de febrero, 2018.- El próximo 16 de febrero se cumplen dos años de la visita del papa Francisco a Morelia, Michoacán. Son dos caras distintas si se compara con lo ocurrido en Sudamérica.

 

En Santiago de Chile,  en enero de 2017, unas 50 personas fueron detenidas en una manifestación en contra del papa Francisco, por los casos de pederastia en los que estaban involucrados unos 80 curas. Apenas era poco más de un centenar de manifestantes, pero tuvieron el valor para salir a las calles. Marcharon cerca del Parque O’Higgins, ubicado en el centro de Santiago, donde unos 500 mil fieles habían empezado a llegar en la madrugada para presenciar la liturgia del máximo representante de la Iglesia Católica.

 

“Los protestantes marchaban con pancartas contra los 80 curas acusados de haber cometido abuso sexual de menores desde el año 2000 en Chile, un escándalo que provocó la caída de la popularidad de la Iglesia católica y la creciente desconfianza de los chilenos en el clero.

Los manifestantes protestan, además, por el oneroso gasto que significarán los tres días de visita del papa a Chile, que alcanzaría a los 6 millones de dólares, cifra que medios de prensa locales estiman que podría superar los 10 millones por los gastos de seguridad y de comunicación que debe cubrir el gobierno”. (El Comercio)

 

Hace dos años en Morelia, “el papa Francisco conminó al clero a no caer en la tentación de asumirse como funcionarios de lo divino, ni de resignarse ante una realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible, a no perderse en la comodidad de sus sacristías y en la acedia (apatía). A no conformarse, resaltó, con el ¿y qué le vamos a hacer?, la vida es así”, La Jornada.

 

Chile y México son distintos, aquí tuvimos uno de los grandes de la pederastia como Marcial Maciel y no pasó nada. Allá lograron derrocar una dictadura militar, y aquí no logramos consolidar la democracia. Así las cosas.