Ernesto Martínez Elorriaga
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Ernesto Martínez Elorriaga/Quadratín Debate

Morelia, Mich., 14 de abril, 2018.-Hay desesperación en la parte oficial lo mismo que en el equipo de campaña del PRI, José Antonio Meade. Los días pasan y no hay ningún avance en la preferencia electoral. Este jueves se reunió con miles de militantes del Movimiento Antorchista Nacional (MAN), lo que antes fue Antorcha Campesina.

Siempre el PRI y la dirigencia antorchista se deslindaron entre ellos mismos. Este organización fue conocida como el brazo violento del PRI, porque la fama que han tenido los dirigentes  antorchistas es que trafican con la pobreza, incluso muchas veces han caído en actos violentos como la invasión de terrenos de propiedad privada; el despojo y el uso de violencia. Todo esto bajo el liderazgo de los hermanos Córdova Morán.

Meade encabezó un mitin con militantes y dirigentes del MAN dijo que sólo a Andrés Manuel López Obrador se le ocurrió suspender la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México, lo que frenaría las oportunidades de miles de familias, “mejor frenémoslo a él”.

Se puede interpretar como una incitación a la violencia, sobre todo por tratarse de una organización que se ha caracterizado por vivir en la anarquía. La elección es complicada y ningún candidato debiera dedicarse al ataque y la descalificación, porque eso no abona en nada a la “democracia” que casi siempre es simulada.

Todos saben que Obrador lleva una amplia delantera y que están haciendo hasta lo imposible porque no gane en las urnas. Sin duda que la lucha política es válida, pero no  se debe poner en riesgo la poca estabilidad social que hay.

Se veía venir que la guerra sucia será el factor más característico de esta elección. Por más que le traten de ayudar Meade no fue el candidato ideal para el PRI, porque ahora dicen que se trata de un abanderado ciudadano, cuando militó en el PAN y fue funcionario del gobierno fallido de Felipe Calderón, aunque admitió que como panista votó por el ahora presidente Enrique Peña Nieto. Eso no se dice, porque habla de deslealtad y oportunismo. En fin, se trata de un asunto que debieron resolver los priistas en contra de la imposición.

Pero lo cierto es que Meade no debió hacer un llamado “a frenar” a Obrador. Sin duda esto traerá más problemas, porque el brazo violento del PRI ha sido llamado a detener a un opositor de la manera que saben actuar los líderes  antorchistas.