José K
-A A+

José K/Quadratín Debate

 

Morelia, Mich., 12 de marzo, 2018.- Cuando fue jefe de gobierno, el candidato a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, jugó un papel bastante decoroso. No así el gobierno federal priista que cayó como nunca por varias acciones de gobierno que mantienen a México en el piso. Solo basta hablar de los miles de muertos en la lucha contra el crimen;  el crecimiento desmedido de la deuda externa; la privatización de una parte de la industria energética; las reformas estructurales, cuyo objetivo de fondo es beneficiar a los que más tienen; actos de corrupción en los distintos órdenes de gobierno, y la lista continúa.

Obrador lo han tratado de involucrar con el gobierno venezolano y hasta con los rusos, pero ha sido una estrategia fallida de sus detractores. Sin duda, Obrador ha tratado de mantener una posición prudente, pero cualquier frase mal dicha será utilizada por sus adversarios políticos para tratar de bajarlo de las preferencias electorales.

Las mejores aportaciones del tabasqueño serían, en primer lugar, acabar con el gobierno rico y establecer una administración austera. Aplicar estrategias para disminuir significativamente la corrupción en los tres órdenes de gobierno. Tomar medidas estructurales para reducir la desigualdad social; renegociar la deuda externa; además de revisar cada una de las medidas económicas que solo ha beneficiado a una parte del sector social.

Por más que traten de destruir su imagen, Obrador no tiene muchas oportunidades de realizar grandes cambios, por la sencilla razón que las políticas entreguistas de gobiernos priistas y panistas han acabado casi totalmente con la soberanía.

Es urgente, y lo demandan naciones de primer mundo, que México recupere  los salarios y condiciones de vida de la clase trabajadora. De nada sirven millones de empleos si solo alcanzan para medio sobrevivir. Los últimos cinco sexenios se han caracterizado por ser depredadores de la riqueza nacional, que ha sido distribuida entre un grupo privilegiado de mexicanos y extranjeros.

Si por alguna razón llega a la Presidencia algún otro candidato, en medio de una elección cuestionada, seguramente de momento no ocurrirá ningún estallamiento social, pero la ruta hacia la confrontación social seguirá polarizando hasta que el hilo reviente. No se ha entendido que no es con propaganda ni con la compra de conciencias como México debe resolver su crítica situación. Los mexicanos no merecemos los gobiernos que hemos tenido. Y ustedes saben cuáles.