Ernesto Martínez Elorriaga
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Ernesto Martínez Elorriaga/Quadratín Debate

 

Morelia, Mich., 12 de marzo.- En San Luis Potosí, el candidato de MORENA  a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, manifestó que espera que el próximo 1 de julio no haya fraude electoral.

Hace unos días, López Obrador  sostuvo que en caso de haber fraude se soltaría al tigre, en el sentido de que habrá mucha gente que no aceptará otra trampa electoral más en el país. Aunque hay quienes lo ven como una amenaza del tabasqueño.

La realidad, ya documentada, es que han habido dos fraudes electorales en México, uno en contra de Cuauhtémoc Cárdenas y otro contra el mismo Obrador. En ninguno de los dos casos se impulsaron políticas públicas para que hubiese mayor justicia social, por el contrario se dio como nunca el auge de políticas entreguistas.

Es evidente también que el Ejecutivo  federal tiene las manos metidas en el proceso electoral, eso no es nuevo, es parte del activismo político en el partido tricolor. El cinismo ha sido descomunal, y los fraudes han estado presentes en todos los comicios federales y estatales, pero con mayor profundidad donde hay intereses de todo tipo, como en el estado de México.

Hasta los priistas admiten que el descontento social es totalmente mayoritario, pero tampoco es la primera vez, y de todas formas el PRI ha hecho de las suyas, solo les levantaron la canasta dos sexenios donde negociaron el triunfo panista.

Hay demasiados elementos inéditos que sí ponen en riesgo la paz social, pero le corresponde al gobierno federal, incluyendo a los órganos electorales,  actuar con la mayor limpieza posible…