Redacción Quadratín Debate
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Martín Martínez E

 

CDMX, 13 de septiembre, 2018.- En México resulta difícil olvidar el impuesto al azúcar, éste gravamen se introdujo  a comienzos de 2014. El impuesto a las bebidas azucaradas, y la “comida chatarra”, que en México se gravan para presuntamente combatir la obesidad, representa la joya en la corona del creciente movimiento The Lancet, el cual lo describe como un “éxito”.

Para el Dr. Juan Rivera Dommarco, experto en temas de políticas públicas para el control del sobrepeso, la obesidad y sus comorbilidades, publicó recientemente un artículo de opinión en el blog de la World Cancer Research Fund International sobre el impacto del impuesto a las bebidas azucaradas que entró en vigor en México en el año 2014.

En este sentido, el especialista aborda la necesidad de establecer un gravamen todavía mayor para incrementar su eficacia y destaca que el impuesto es solamente una parte de una estrategia comprensiva de la obesidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no se esperó a ver si los impuestos a los refrescos y la comida chatarra tenían realmente un efecto sobre la obesidad, y ya estaba haciendo una campaña sobre los supuestos éxitos.

De esta manera, la OMS en 2016 dijo que el impuesto a los refrescos de México ha reducido las ventas de bebidas azucaradas, pero en ese momento no podía asegurar que el impuesto ayudara a reducir la prevalencia de la obesidad.

Sin embargo, en el portal México News Daily se informó que las cifras de obesidad en México subieron casi 4 millones en 4 años, es decir, pasaron de 20.5 millones en 2012, a 24.3 millones de adultos considerados obesos en 2016.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que aproximadamente 4 millones de mexicanos adultos se unieron a las filas de la obesidad entre 2012 y 2016, como resultado de la inseguridad alimentaria y la desnutrición.

El investigador inglés Christopher Snowdon, experto económico acerca del impuesto aplicado a bebidas saborizadas, manifestó que los medios de comunicación no informan respecto al fracaso de las políticas contra la obesidad.

“Los impuestos sobre los refrescos pueden ser una buena forma de aumentar los ingresos y una buena manera para que los políticos sientan que están haciendo algo, pero son notablemente ineficaces como una forma de lograr que las personas reduzcan su consumo de bebidas azucaradas “.