Redacción Quadratín Debate
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Enrique Carbonell/Quadratín Debate

 

 

Morelia, Mich., 15 de julio, 2017.- Es una verdadera vergüenza, vileza y villanía, que a unos cuantos meses de haber inaugurado el infausto “Libramiento Paso Expres” por el gobierno federal, por el propio presidente Enrique Peña Nieto, y el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza, haya causado dos muertes, por el criminal “socavón”, el cráter profundo y mortal en lo que se convirtió la súper costosa carretera, la autopista de libramiento en Cuernavaca, Morelos, rumbo a Acapulco, Guerrero, con “Un paso al más allá””. Inaugurado con bombo y platillo, con festejos inmerecidos por su fraudulenta y corrupta construcción.

 

Lo anterior lamentablemente es producto de la nefasta corrupción del gobierno, y en contubernio de empresarios, pues entre ambos tejen una red de corrupción para beneficiarse ilegalmente mediante asignación de obras a empresas constructoras y de servicios que inescrupulosamente medran el erario y el presupuesto nacional. Por lo que se coluden autoridades inmorales con empresarios sinvergüenzas, buscando utilidad, sobre utilidad, para saciar sus ambiciones desmedidas de enriquecimiento ilícito e inmune.

 

No importándoles que estén de por medio niños con cáncer a quienes se les suministran solamente líquidos ingratos; o que se hagan obras con materiales de ínfima categoría, seleccionado, o mejor dicho asignando obras y servicios, como el “socabrón” de marras, costando valiosas vidas de mexicanos.

 

Contratos de obras que como se está investigando, fueron asignados a: amigos, compadres, queridas, y familiares, (Veracruz, Chihuahua, Quinta Roo, son pruebas recientes de negocios corruptos entre funcionarios públicos y empresarios que no tienen fraudes, para taparle el ojo al macho como se dice coloquialmente, y no decirlo más feo. Licitaciones que, sirven únicamente para medio cumplir con la ley, las normas y reglas del área de administración y finanzas, pero, como lo he constatado en mi paso largo por la Administración Pública, se sirven de ésas, al seleccionar anticipadamente y haciéndoselos a saber, quienes serán las elegidas, para que se pongan de acuerdo en los miserables: “moches”, comisiones, diezmos y mordidas.

 

Para mencionar sólo un caso menor dentro del mundo inmenso de corrupción que se da a diario en “todas” las dependencias de gobierno, en “todos” los niveles de gobierno, para desgracia de los mexicanos.

 

Y todavía salen a disculparse, justificarse y encubrirse con una sarta de estupideces, pendejadas -como bien dijo, Loret de Mola-, con argucias y mentiras, echándole la culpa a: “el agua y la basura”; la que supuestamente provocó el mentado socavón, y que desgraciadamente costó la vida de dos personas, pero que pudieron haber sido mucho más.

 

Peor aún, cuando el propio mandatario mexicano sale a defender al secretario negligente, que por lo grave del asunto, por la pérdida de vidas humanas, debería irse por la puerta trasera de la ignominia. Por la tolerante corrupción al presupuestar la obra con elevados costos y no que no garantizan los 30, o 40 años que duraría su mantenimiento, como ufana y torcidamente aseguraba el sujeto que no debería seguir de secretario del ramo.

 

Por lo que debería renunciar de inmediato, y por su parte el presidente no condenar solamente a funcionarios menores, como el delegado dela SCT recomendado por el gobernador del Estado de Morelos, Graco Ramírez, sin que el favorecido sepa “una tiznada” de obras civiles.

 

Chivos expiatorios que, aunque lo merezcan también, solo se busca exculpar y conservar en su cargo como titular de la SCT, a su “amigo” del propio Peña Nieto. Secretario de Comunicaciones y Transportes que, “malaya sea la hora”, no vaya a salir con su “batea de babas”, con el Aeropuerto Internacional en construcción; del que ya ha tomado muchas decisiones en su ¡¿ fatal destino?!

 

Razones de más para que, por su ineptitud y actitud injustificada, “ofendiendo nuestra inteligencia”- para evitar su destitución fulminante-, por su parte en el Congreso debería llamarlo a cuentas, aunque desgraciadamente jamás le harán nada, que no sea servir de “paleros” incluyendo a los partidos de oposición a los priistas. Partido que sigue dando mucho de qué hablar en materia de corrupción rumbo al 18, con su “paso exprés de la muerte”. ¿¡Qué…no!?