Redacción Quadratín Debate
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Enrique Carbonell/Quadratín Debate
Morelia, Mich., 14 de abril, 2018.-No cabe duda que la bronca, el embrollo y lío en que metió Jaime Rodríguez “El Bronco” a las “instituciones”: el Instituto Nacional Electoral (INE) en primero lugar y en consecuencia a sus protectores del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) es mayúsculo y gigantesco ante la opinión pública. Porque ya no es una cuestión “partidista”, o anti PRI, sino que es un asunto que abarca y preocupa ya a todos los mexicanos
Estamos hablando de una inconformidad brutal de la mayoría de los ciudadanos, de un rechazo inobjetable a las “i|nstituciones” supuestamente “ciudadanas”, que no propiedad del Estado, y que no mantienen dependencia inicua alguna. Estamos repito, ante el más evidente entreguismo del INE y del TRIFE, que por presiones inconfesables a los magistrados por parte del PRI; Peña Nieto y Antonio MId., han dejado al descubierto los más perversos y retorcidos propósitos.
Instituciones a las que por cierto “mandó al carajo” Andrés Manuel López Obrador desde hace tiempo, y por lo que desde entonces lo satanizaron, pero que ahora le dan toda la razón; pues nadie se ha “tragado” la maligna acción de meter al Bronco como un independiente más, junto con Margarita Zavala, a la boleta electoral de los comicios presidenciales de julio próximo.
Ninguno de los mal llamados independientes (de qué, o quién, si son ex priistas y ex de todo) deberían estar en dicha boleta, salvo la honrosa excepción de Marichuy; quien no cometió fraudes, ni “irregularidades. Ninguno de aquellos merece estar considerado en la boleta como candidato presidencial independiente, pues todos ellos cometieron delitos electorales evidentes, indiscutibles e insospechados, como aviesos.
No voy a repetir los delitos cometidos por dichos sujetos (Una lista interminable) pero fueron millones de falsificaciones, compras y sobornos en la adquisición de rúbricas, mal llamadas solo como “irregularidades”, ya que todos sabemos los delitos graves en los que incurrieron, con repito: millonarios fraudes para la compra de firmas, falsificaciones y burdas anomalías. Como de plano el colmo de las sinvergüenzas maniobras, incluir adhesiones de difuntos, mediante sus credenciales del INE.
Ahí están los cientos de miles de rechazos por revisiones del INE, quien al parecer tiene “broncas” tremendas con los Magistrados del Tribunal desde hace tiempo; pues no se ponen de acuerdo en los fallos, no hay entendimiento sino al contrario litigios, agravios, envidias y pleitos de lavadero. Salvo, la propia Presidenta del Tribunal, la Magistrada que no aprobó la resolución que favoreció al Bronco, de manera muy forzada, con cuatro votos contra tres. Los mismos cuatro que le regresaron el favor de estar cobrando medio millón de pesos mensuales, gracias a sus partidos políticos que los impusieron.
El Bronco es un personaje regiomontano, al que ya ni en su estado lo querían de regreso (Que regrese, pero todo lo que se robó, clamaban los neoleoneses) es el mismo que ha metido en un gran berenjenal, en un enorme aprieto a las “Instituciones” para restarles credibilidad, y en este caso de las relativas al ejercicio democrático y en la confianza en los comicios más importantes en la historia reciente del país. Jaime Rodríguez, más conocido por el Bronco de marras, es quien por su soberbia que lo caracteriza, como su ignorancia y prepotencia, ha sido capaz de meter al sistema mismo en un problemón de dimensiones inimaginables, que puede traer muchas y muy lamentables consecuencias a sus apoyadores, a sus cómplices, por meterlo con fines infames, ruines y canallescos para tratar de perjudicar a AMLO, quitándole votos.
Pero tal medida inmoral y fraudulenta se les puede revertir porque el pueblo de México votará por el anti PRI, la marca y candidato que ni es priista, ni ciudadano, sino más bien gato pardo, o vario pinto. El colero en las encuestas es el que saldría mucho más perjudicado, porque los sufragios que pretenden arrebatarle a AMLO y Morena, con los pseudo independientes el Bronco y Margarita, se irían al final del día con el tabasqueño.
Más que al Frente de Anaya, se correrían con Morena votos útiles de los independientes rescatados; ya que los priistas de arriba lo abominan por aquello que dice que: ¡El PRI, ya se va! Y eso no se lo perdonan al “ex contlapache” de las cacareadas reformas estructurales peñistas. Tan es así que su peor enemigo (Véanlo con Loret y con López Dóriga) su ex compañero de partido Javier Lozano, el rencoroso y peligroso personaje quiere meterlo a la cárcel cuanto antes para abrirle Paso a su jefe Mid.
El Bronco también muy probablemente negoció con sus padrinos de toda la vida los priistas, y seguramente pactó su regreso a las ligas mayores cuando ya casi estaba en la lona, para tratar de apoyar al PRI el partido de toda su vida, ayudar a Mid a que levante mediante burdas como estúpidas declaraciones ya en su campaña, y en debates contra AMLO.
Pero el tiro les puede salir por la culata, como reza el sabio refrán, pues los puede perjudicar más que beneficiar, al “exhibir la debilidad de las instituciones a los ojos de políticos, ciudadanos e intelectuales”, tanto al INE como al TRIFE. (Ambas son cómplices, una por favorecer a Margarita, otra con el Bronco, y ambos contra Marichuy). Y si me apuran la propia FEPADE (Al fin que ya no está el que puso en el banquillo de los acusados, a Peña Nieto y adláteres).