Ignacio
-A A+

Ignacio Ramírez/Quadratín Debate

 

Morelia, Mich., 11 de octubre.- En Michoacán han sido asesinados nueve presidentes y ex presidentes municipales. Se supone que la causa es porque muchos se negaron a colaborar con la delincuencia organizada. Pero no faltó quién estuviera adentro y por razones desconocidas fue ultimado. También es cierto que la impunidad sigue prevaleciendo en la mayoría de los casos.

Este miércoles, la alcaldesa de Turicato, Gisela Vázquez Alanís y tres elementos de la policía municipal fueron detenidos ya que presuntamente están involucrados en un homicidio ocurrido en la tenencia de  Puruarán, de esta demarcación de la región de Tierra Caliente, el pasado 10 de marzo, informó la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Además de la presidenta municipal fueron detenidos los policías V Pedro Q, Anastasio R y Aristeo C., quienes participaron en la  privación de la vida a una persona del sexo masculino, identificada como Jesús Jhovany C., cuyo cuerpo fue localizado  el 14 de marzo, en una brecha denominada La Injertada de la tenencia de Puruarán.

 

La víctima que presuntamente envió matar la presidenta municipal vivía en Puruarán, pero se sabe había diferencias personales. El 14 de agosto de este año, en un fraccionamiento exclusivo de Altozano, en Morelia, donde la alcaldesa tenía su residencia, su esposo que se encuentra prófugo asesinó a balazos a un individuo, que según ella, iba a matarla. Después declaró que su esposo era policía municipal de Turicato, lo que fue desmentido por la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán.

 

En Michoacán han sido asesinados nueve alcaldes y ex alcaldes. Sin embargo fueron dos presidentas municipales las autoras intelectuales de homicidio. El 4 de agosto de 2014 se entregó a las autoridades Salma Karrum Cervantes, quien contrato un sicario del cartel de Los Caballeros Templarios para matar al asesino de su yerno  secuestrado y ultimado meses antes.

 

El 15 de agosto de 2014 fue detenida la presidenta municipal de Huetamo, Dalia Santana Pineda, quien mandó matar a su compadre porque tenía diferencias con él. Las tres funcionarias municipales eran militantes del PRI. No es cuestión de partidos, es solo coincidencia, porque la delincuencia se ha infiltrado en todas las fuerzas políticas. Lo que sí, ¡aguas con las mujeres!